By A Web Design

DÍA MUNDIAL DE LA FILOSOFÍA

Día mundial de la filosofía

 Como asociación con alma filosófica, nos felicitamos porque la UNESCO haya dedicado un día al año a recordarnos y, de algún modo, celebrar la Filosofía. Nueva Acrópolis lleva 50 años en el mundo (en nuestra tierra de Almería son ya 29) divulgando y tratando de hacer comprensibles los valores de la Filosofía, tanto de Occidente  como de Oriente, tanto la más conocida como aquella otra que encontramos un poco proscrita.
 Son cincuenta años tratando de demostrar que teoría y vida no tienen por qué andar separados, que pensamiento, sentimiento y acción pueden ser armónicos, coherentes.
 Alguna crítica nos hemos llevado por mantener esta postura; ciertos teóricos nos han considerado insustanciales; algunos, eminentemente fácticos, nos han tachado de utópicos; otros, trataron de llevarnos a la hoguera mediática por considerar válidas algunas formas filosóficas “antiguas”, o por mantener un estilo de vida coherente con una forma de pensar.
 Pero también hemos recibido la gratitud y el reconocimiento de miles de personas que han disfrutado con nuestras charlas, cafés filosóficos, encuentros, clases, talleres, etc., o simplemente han visitado nuestros locales y pasado un buen rato de conversación. A ellos les agradecemos su consideración y apoyo.

 Desde el primer día mantuvimos que la Filosofía era, esencialmente, amor al conocimiento, una definición que no está de moda, pero aun  así tratamos de ser fieles a la vieja definición clásica. Y hemos explicado que ese amor al conocimiento es consustancial al hombre, que todo hombre lleva en sí al filósofo porque todos nos hacemos preguntas, todos necesitamos respuestas y que éstas no estén tan alejadas de nuestra circunstancia que sean más un engorro que una solución vital.
 Sin despreciar el intelecto, muy al contrario, sostenemos que un ser humano es filósofo incluso sin conocer a Platón, Heidegger, Kant o Hegel; porque una cosa es la muy digna e interesante Historia de la Filosofía y otra, la actividad del filosofar.
 No sabemos en qué remoto momento de nuestro pasado el hombre tomó conciencia de sí mismo, cuándo fue la primera vez que se dijo: “yo soy”, pero estamos convencidos de que inmediatamente se preguntó: “¿qué soy?” y, acto seguido: “¿qué  es esto que me rodea?”, preguntas esenciales que aún están sin respuesta, a pesar de que ciertas formas de ciencia o ciertas formas de religión hayan pretendido haberlas contestado. Nada más lejos de la verdad. Cada uno tiene la necesidad de responderlas por sí mismo; por eso, cada hombre es un filósofo potencial.
 Hay muchas formas de entender al hombre: un organismo biológico con capacidad de pensar, un ente social, un alma en un cuerpo… todas son válidas, porque todas expresan una parte de lo que somos. La Filosofía trata de buscar en todas e integrarlas a todas. Y no solo esas grandes y a veces lejanas cuestiones, también las más simples y cotidianas: ¿cuánto durará esto?, ¿por qué pienso lo que pienso?, ¿por qué me duele esta situación?, ¿cómo resuelvo esta duda?, ¿es verdad lo que creo?... Un millón de pequeños interrogantes planea sobre nuestra conciencia cotidianamente, seamos o no conscientes de ellos, se hayan explicitado en nuestra mente o estén latentes; en el fondo, son las preguntas del hombre. Por eso afirmamos que el hombre es naturalmente filósofo, o sea, amante de la verdad.
 Por otro lado… ¿existe la verdad? No nos referimos a una cosa que alguien tenga guardada en una caja, en un libro o en una habitación acorazada; ni mucho menos, nos referimos simplemente a la verdad, a lo que las cosas son en esencia atravesando sus apariencias. Nadie busca una aguja en un pajar, asunto por demás tan difícil como para convertirse en un refrán, si no está convencido de que la aguja está realmente en el pajar. Así, con la verdad: no se busca si no crees que existe. Ese es otro asunto clave del filosofar: estar convencido de que hay respuestas, por lejanas que aparenten estar de nuestro momento vital. Otros hombres, muchos a lo largo del tiempo, han emprendido esta búsqueda, y sus hallazgos nos ayudan; por eso, es bueno e inteligente estudiar Filosofía, pero es tarea de cada cual encontrar las propias respuestas y, lo que es más importante, aplicarlas a su vida. Ambas cosas nadie las puede hacer por uno mismo, y de hecho, es el más grande ejercicio de libertad individual.

 La filosofía que hemos intentado redescubrir para nuestro presente no es la del hombre que se encierra en su torre intelectual para elaborar teorías sobre el mundo; al contrario. Hemos buscado una actividad integral que atienda a todas las necesidades humanas, o sea, la relación con uno mismo, la relación con los demás hombres y con la Naturaleza, y el propio movimiento de la Vida y la Historia, que llamamos evolución. A esto lo hemos llamado Filosofía acropolitana, solo un nuevo nombre para una actividad tan vieja como el hombre mismo. Y todo ello enmarcado en tres principios de base que hacemos presentes en todas nuestras actividades: investigación, desenvolvimiento interno y capacidad de convivencia.
 Así pues, sí… nos felicitamos de que al menos un día al año, el mundo tenga presente esa atemporal y extraordinaria actividad humana: la FILOSOFÍA.

Antonio Burgos

 

FACEBOOK

BOLETÍN NOTICIAS