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UNA REFLEXIÓN SOBRE EL LIBRO: ¿COMO HABLA DIOS?

La evidencia científica de la fe

Portada libro

Hace unos días cayó en mis manos un libro en cuya portada resaltaba en letras grandes este título tan atractivo ¿Cómo habla Dios? La evidencia científica de la Fe. Su autor es Fancis S. Collins, que recordaremos es el director del Instituto Nacional para la investigación del genoma humano en EEUU (NIH), además de ser Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica 2001.
Este gran científico, y sobre todo este gran ser humano, hacía suyas inquietudes que me han acompañado a lo largo de mi vida y que sólo después de tiempo y gracias a la filosofía, he podido resolver; él lo hace a través de la investigación y de la profunda reflexión.
Los dos hemos llegado al mismo lado del camino y por eso voy a exponer algunas conclusiones fundamentales que él hace en este libro y que yo hago mías.
En estos tiempos modernos muchas personas consideran que una concepción científica del mundo excluye cualquier vestigio de concepción espiritual del mismo. Sin embargo, y a pesar de esta impresión, la mayoría de las personas profesamos alguna forma de creencia y esto no impide que conduzcamos coches, utilicemos ordenadores o móviles o acudamos al médico si nos sentimos mal; dando por sentado que se puede confiar en la ciencia que subyace en todo lo que hacemos a lo largo del día.

Francis S Collins


En muchas ocasiones, al igual que Collins, yo también me he preguntado por qué un científico riguroso no puede creer a la vez en un Dios trascendente; ¿es que la concepción científica del mundo tiene que excluir una concepción espiritual de ese mismo mundo?, ¿por qué ha de verse la vida sólo desde una perspectiva?
En esta era moderna de cosmología, evolución y genoma humano ¿por qué no podemos encontrar la posibilidad de armonizar la visión científica y la visión espiritual del mundo?
No existe ningún conflicto entre ser un científico riguroso y a la vez tener una visión trascendente de la vida.
El dominio de la ciencia es explorar la naturaleza y el dominio de lo que llamamos dios es el mundo espiritual; dominio que no se puede explorar con las herramientas y el lenguaje de la ciencia, sino con el lenguaje del corazón, la mente y el alma; y es la mente la que debe encontrar el modo de abrazar ambas parcelas de la realidad.
La ciencia es el modo de entender el mundo natural, pero no tiene la capacidad de responder preguntas tales como ¿por qué existe el universo?, ¿cuál es el sentido de la vida? o ¿qué sucede después de la muerte?

Uno de los anhelos más arraigados en todo ser humano es buscar respuestas a preguntas profundas, es buscar la Verdad, aunque a veces esta búsqueda quede sepultada bajo los mil y un detalles de la vida cotidiana.
En el fondo cada uno de nosotros tiene una concepción de la vida más o menos consciente, que nos ayuda a encontrarle sentido a ese mundo que nos rodea y esta concepción nos permite vivir según unos determinados principios que serán determinantes para nuestras decisiones de futuro.

El deseo del autor es que este libro sea una oportunidad para la autorreflexión y este artículo pretende ser el puente que te lleve a su lectura para despertar el deseo de mirar más a fondo en el propio corazón.

Mª Dolores Gómez

 

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