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PROVERBIOS EGIPCIOS

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SOBRE LA JUSTICIA


No confundas al hombre en el tribunal ni desvíes al justo.
 
No aceptes soborno del poderoso ni oprimas al desheredado.
 
No perjudiques los proyectos del Dios ni descubras sólo para ti la voluntad del Dios.
 
No vacíes tu vientre a todo el mundo ni dañes la consideración que de ti tienen.
 
No repartas tus palabras a la gente común ni te asocies a uno demasiado expresivo de corazón.
 
Mejor es un hombre cuya charla permanece en su vientre, que el que la prefiere de manera injuriosa.
 
No te asocies al acalorado ni le visites para conversar.
 
Libra tu lengua de replicar a tu superior y guárdate de denigrarle.
 
No hables en falso de un hombre; no separes el corazón de tu lengua.
 
Dios repudia al que falsea las palabras; su gran abominación es el pendenciero de vientre.

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SOBRE LA VIDA


No pases la noche temiendo el mañana. ¿Cómo es el día siguiente? El hombre no sabe como es el día siguiente.

El Dios (el hombre divino) está siempre en los éxitos, y el hombre (terreno) en sus fracasos.

Una cosa son las palabras de los hombres; otra los hechos del Dios.

Si el hombre se lanza a buscar el éxito en la ejecución de un momento, lo anula.

Sé constante en tu corazón; haz firme tu pecho; gobierna no sólo con tu lengua. Si la lengua del hombre fuese el timonel de una embarcación, el Dios sería su capitán.

Lo que el mismo hombre hiciera, una lengua lo puede destruir.

No te rías de un ciego, ni te burles de un enano, ni maltrates a un cojo. No embromes al hombre que está en la mano de Dios, no seas fiero ante él, si yerra; porque el hombre es arcilla y paja, y el Dios, su edificador, que derriba y construye cada día; hace un millar de pobres si lo desea, o un millar de hombres sobresalientes cuando toca la hora de su vida. ¡Cuán alegre es el que llega al Oeste, cuando está a salvo de la mano de Dios!

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SOBRE LA RIQUEZA Y LA CODICIA


No impulses tu corazón en pos de riquezas, pues no puede ignorar al destino y a la fortuna. No pongas tu corazón en lo externo, porque cada hombre pertenece a su hora (prescrita).

 No te esfuerces por obtener un exceso, cuando tienes cubiertas las necesidades.

Si la riqueza llega a ti mediante el robo, no pasará la noche contigo; al alba no estará en tu casa, se verá su lugar, pero no estará. El suelo ha abierto su boca para tragarla, para que se hunda en el mundo inferior.

No te lamentes de riquezas logradas por el robo ni te lamentes por la pobreza. Si un arquero en la vanguardia avanza demasiado, su escuadra le abandona.

El barco del codicioso se queda en el barro, mientras que el barco del silencioso (prudente) tiene una brisa benéfica.

Si has obtenido la riqueza con falsos juramentos, tu corazón será pervertido por tu vientre.

El Dios desea el respeto del pobre más que la honra del encumbrado.

Si encuentras una gran deuda contra un pobre, divídela en tres partes: perdona dos y mantén una.

Abstente de mudar los límites de los campos, para que un terror no te arrebate. Se satisface al Dios con la voluntad del señor (responsable) que establece los límites de la tierra arable.

Mejor es una medida que el Dios te conceda, que cinco mil logradas sin legalidad.

Mejor es la pobreza en la mano del Dios, que riquezas en un almacén.

Mejor es el pan cuando el corazón está dichoso, que riquezas con pesadumbre.

No inclines la balanza, ni falsees los pesos, ni alteres las fracciones de la medida. El mono se sienta junto a la balanza y su corazón es fiel. ¿Qué Dios es tan grande como Thot, el que descubrió estas cosas, para hacerlas?

No dispongas para ti pesos con defecto: serán abundantes en penas por la voluntad del Dios.

Guárdate de robar al oprimido y de robar al incapacitado. No hurtes la palabra del anciano. Al que obra mal, su orilla del río lo abandona, y su crecida le arrebata; el trueno es fuerte y los cocodrilos perversos.

Gobierna para que no hagamos cruzar al perverso, porque no obramos como él. Álzate, dale tu mano, déjale en los brazos del Dios, llena su vientre de tu pan a fin de que se sacie y avergüence.

SINERGIA Y FRACTALES

1. Introducción.
La palabra sinergia está construida a partir de dos términos griegos, el prefijo sin, que significa con, y la palabra ergo, que significa trabajo. Así pues, sinergia significa trabajando juntos, cooperación. Por encima de las definiciones lingüísticas, esta palabra se construyó para designar los procesos físicos, químicos y biológicos donde todas las partes implicadas parecen trabajar para un fin común. Los resultados que se obtienen son siempre superiores a los que resultarían de la simple suma del trabajo aislado de cada una de las partes. Un ejemplo típico de sistema sinérgico son los organismos vivos, donde el trabajo de cada uno de los órganos es aprovechado por el cuerpo para mantenerse vivo y realizar sus actividades. Otro ejemplo sería cualquier máquina, donde la simple suma del trabajo de sus ruedas, bielas, pistones, por sí solo no obtiene nada pero acoplándolos se logra que la máquina funcione bien.
El lector puede pensar que lo anterior es una verdad de Perogrullo, y tendría razón, pero la inmensa diversidad de formas de la naturaleza y su perfecta funcionalidad hace que nos preguntemos de donde pueden salir tantas estructuras minerales, vegetales, animales, estrellas, planetas, etc. De la formación de estructuras muy complejas a partir de un estado más simple es de lo que se ocupa la sinergia. Para ello, como veremos, hace falta un gran aporte de energía exterior; nada es gratis en la economía del universo. Este nuevo enfoque permite contemplar el mundo como algo diferente, no compuesto de partes y reducible finalmente a éstas, sino como la interrelación hacia un objetivo común de todas las estructuras. Del conocimiento de las leyes generales que gobiernan la formación de estructuras surge un nuevo enfoque científico, la teoría general de sistemas, donde éstos ya no se contemplan como partes aisladas, sino que forman parte de una estructura común y sirven a una finalidad global y en un plano superior al sistema inicial.
Por otro lado, los fractales surgen como una nueva geometría, donde las formas de los distintos objetos naturales, tales como nubes, costas, montañas, ya no se explican como una combinación de líneas rectas, curvas, puntos, poliedros tridimensionales provenientes de la geometría euclídea, sino que dan nacimiento por sí mismos a una nueva geometría, donde lo irregular, lo fragmentado, lo caótico, tiene existencia por sí mismo. Asimismo la noción de continuidad, donde todas las partes de un cuerpo están unidas de manera que se puede pasar de una a otra sin saltos, sufre un duro golpe. Aparecen nuevas simetrías, invarianzas por cambio de escala y un nuevo concepto, el de autosimilitud.
Lo interesante tanto de la sinergia como de los fractales es que ambos surgen del estudio y la observación directa de la naturaleza. No es la naturaleza constreñida a unas leyes y contemplada de modo estático lo que ha dado nacimiento a estos dos nuevos enfoques, sino que el estudio directo de las formas y de la interacción de los sistemas ha sido lo que ha roto viejos prejuicios y ha permitido que aparezcan estas dos nuevas formas de enfocar la ciencia. Ambos han terminado por dar muerte al reduccionismo y al simple análisis de parte. Ambos han dado nacimiento a la visión de un mundo global, donde todas las cosas interrelacionan entre sí.

2. Acción en conjunto. Interrelación.
A la hora de tratar de comprender la naturaleza, tradicionalmente se ha empleado el análisis de partes. Consiste en analizar un sistema, descomponerlo en sus partes fundamentales y estudiar cada una por separado. Esta es la esencia del conocido como método científico. Sin embargo, esta visión reduccionista ha recibido un duro golpe a lo largo del siglo XX. La aparición de teorías como la relatividad, la mecánica cuántica o la teoría del Caos han dejado claro que el análisis de partes tiene un límite, y una vez pasado éste resulta mejor enfocar el estudio de sistemas completos y su interrelación común. Este es precisamente el método de la sinergética que no se ocupa de las diversas reglas elementales, sino de las leyes generales que rigen la formación de las estructuras, observando los modelos finales que se forman al terminar el proceso. Veremos que hay una serie de caminos inevitables para todo sistema que quiera crecer y formar nuevos modelos. En el tránsito hacia esos modelos veremos como las partes de un sistema aprenden a cooperar entre sí, como si estuviesen al servicio de un plan común, de una inteligencia que regula las formas y que las encamina hacia su finalidad. Así se obtiene uno de los viejos sueños de la ciencia, una cosmovisión, una concepción única del mundo.
Además lo más interesante de este nuevo enfoque es que se puede aplicar también a las ciencias sociales. Esta visión del individuo integrado en una sociedad y a su vez la presión social sobre el individuo permite una liberación mutua de esfuerzos hacia un fin común. Por ejemplo, en el planteamiento de las teorías económicas se estudia el comportamiento de grupos muy elevados de individuos y como interaccionan entre sí. Eso permite realizar predicciones, estudiando al mismo tiempo las interrelaciones entre los individuos aislados, y como en el seno social aparece una idea que domina la sociedad en la que se gestó. En el mundo empresarial sucede que de repente los directivos de empresas distintas y en competencia comienzan a aplicar la misma estrategia. Ello se debe a que una idea innovadora es aplicada por una empresa, y por imitación, que es uno de los conceptos fundamentales de la sinergia, el resto de empresas siguen ese comportamiento.
Un ejemplo social de sistema sinérgico fue la aparición de la Gran Depresión del 29 en los Estados Unidos, donde se impuso la idea de una venta masiva de acciones, lo que provocó una demanda de liquidez que colapsó el sistema financiero. O previamente los felices años 20, donde todas las empresas cotizaban al alza de una manera desmesurada. Vemos como un comportamiento colectivo se impone a un sistema aparentemente aislado de individuos. Otro ejemplo más triste lo tenemos en la ola de antisemitismo que azotó la Alemania de los años 30 del pasado siglo, donde se culpabilizó a los judíos de casi todo lo malo. Se piensa que esa ola fue provocada por Hitler, pero este lo que hizo fue potenciar a través de la propaganda una idea que ya estaba latente en el seno social y que simplemente esperaba ser activada.
Muchos otros ejemplos de sinergia se pueden aplicar, pero todos ellos se caracterizan por un conjunto de individuos que sirven a una idea global dominante y aglutinadora en un esfuerzo común. Esta es la idea básica de la sinergia.

3. Ejemplos prácticos de sinergia.El láser
¿Qué es un láser? Básicamente es algo muy extraño en la naturaleza, es un halo de luz monocromática prácticamente puro. Generalmente la luz que recibimos (y no sólo la luz visible, todas las radiaciones electromagnéticas desde las ondas de radio, los infrarrojos, llegando hasta los ultravioletas y los rayos X), está compuesta de una longitud de onda predominante, que es la del color que podemos percibir, pero al mismo tiempo acompaña a esa longitud dominante otras radiaciones menos intensas pero que también contribuyen a la energía de la onda dominante. Es como un ovillo de hilos de distintos colores, donde estuviese uno en mayoría, pero los demás también están presentes y contribuyen al tono. Así, visto desde lejos el ovillo parece de un color, pero al acercarnos se resuelven los distintos tonos. Lo mismo sucede con un rayo normal de luz.
Sin embargo, en el láser observamos un rayo de luz monocromática, un tren de ondas totalmente regular. ¿Cómo aparece un láser? Surge porque una longitud de onda inicial se realimenta en todo el sistema hasta que todos los átomos vibran conjuntamente en esa longitud de onda (o frecuencia, ya que son conceptos recíprocos).  Se estimula la emisión de radiación electromagnética en los átomos, y mediante dos espejos se impide que la luz salga de la lámpara de descarga. Con eso se consigue que el sistema se realimente a sí mismo un número enorme de veces, hasta que la onda principal domina todo el sistema. En ese momento se deja escapar una pequeña parte, que es lo que conocemos como láser. Los átomos son poseídos por una forma de vibración que hace que emitan un solo rayo de luz monocromático. Pero al mismo tiempo debemos saber que los átomos no vibran en cualquier frecuencia, sino que una específica es la que los armoniza globalmente. Así, no cualquier rayo puede ser láser, sólo aquel que sea preferentemente aceptado por los átomos.
Vemos aquí un ejemplo de sinergia. Los átomos individuales son forzados a cooperar en una tarea común, una emisión de láser. Esa fuerza al mismo tiempo debe tener afinidad química o física con cada átomo en particular. El sistema entero coopera en un objetivo común que le es afín. El sistema entero se comporta como una unidad.

La gran ola
En 1838 el ingeniero escocés John Scott Russell observó en los canales de Escocia la formación de algo antes nunca visto. Al contemplar el desplazamiento rápido de una barcaza y su brusca detención, pudo ver como una gran masa de agua de pronto se ponía en movimiento, continuaba a lo largo del canal sin dispersarse y tomaba la forma de un gran montículo redondeado, a la manera de una ola pero que no se disipaba en su movimiento a través del canal. Tras perseguirla durante más de un kilómetro la ola se perdió en las vueltas y desvíos del canal, pero sin perder en ningún instante su forma.
Normalmente una ola se desintegra a los pocos instantes de ser formada, salvo que la perturbación que le dio nacimiento se mantenga. Así, la formación de olas en la playa se debe al choque con el fondo poco profundo. Las grandes olas de las tormentas se formas gracias a los movimientos muy veloces de grandes masas de aire, pero al poco tiempo se disipa. Podemos imaginar la sorpresa del ingeniero escocés, cuando observó que su ola no se disipaba, sino que continuaba moviéndose como si una influencia oculta la mantuviese. Pero esa influencia oculta no era sino el acoplamiento global de las pequeñas olas individuales que habitualmente se forman. Este fenómeno después ha sido observado multitud de veces y no sólo en sistemas acuáticos, sino también en las nubes. Remolinos de agua condensada se forman pero en lugar de cambiar continuamente mantienen su forma global durante mucho tiempo, alimentándose de las corrientes aéreas y de nuevas nubes que absorben. Un ejemplo típico de esto se puede ver en otro planeta, Júpiter. La Gran Mancha Roja se cree que puede ser una inmensa gran ola que domina un hemisferio y que se alimenta de corrientes gaseosas que circulan a lo largo del planeta. Su existencia, por lo menos es de más de 300 años, desde que se observa Júpiter al telescopio.
Estas grandes olas se conocen con el nombre de solitones, y se han observado incluso en los fenómenos cuánticos, de migración de energía a través de los metales. Normalmente la energía que se aplica a un cuerpo se distribuye uniformemente a través de él, lo que se conoce como el principio de igualdad de división de la energía. Cual no sería la sorpresa cuando en los años 50 Enrico Fermi y dos matemáticos rusos observaron como en un metal que presentaba 5 modos de vibración distintos éstos no se daban simultáneamente según su probabilidad mutua, sino que durante un tiempo predominaba uno, luego el siguiente, y así, como si toda la energía se concentrase en un solo modo de vibración y luego pasase al siguiente, como si la energía no se dispersase, sino que viajaba como un solitón a través de los distintos modos de vibración.
La formación de esta ola autoorganizativa responde a los principios de la sinergia. Todas las ondas individuales se acoplan en una común que se ve multiplicada hasta observarse macroscópicamente. Para ello es necesario que la energía en juego sea la correcta, ni demasiada porque el fenómeno degenera en turbulencia, ni demasiada poca que no pueda acoplar todo el sistema. Una idea global, la adecuada, es la que domina el sistema y lo pone a su servicio.

La hipótesis Gaia
Quizás el mejor ejemplo de sinergia lo encontremos en la teoría desarrollada por el químico James Lovelock, la hipótesis Gaia. Según esta hipótesis, todas las especies de la tierra están coevolutivamente coordinadas de tal modo que nuestro planeta es una estructura globamente considerada, como si fuese un gigantesca célula única, un organismo vivo. La idea básica es que la vida crea las condiciones para su propia existencia. No es algo que haya surgido por azar de la “sopa orgánica” que postulan los científicos para los primeros tiempos de la tierra, sino algo que existía desde el comienzo y que, poco a poco, en inmensas escalas de tiempo, ha ido generando las especies y las condiciones para que todos los seres vivos puedan evolucionar conjuntamente, como si todos formasen parte de un organismo común. Naturalmente, esto implica una escala cósmica en la evolución de la Naturaleza. Precisamente la interrelación y la autosimilitud entre lo pequeño y lo grande es una de las principales ideas que dominan tanto en la sinergia como en los fractales.
¿Cómo llegó Lovelock a postular la existencia de Gaia? En los años 70 Lovelock recibió el encargo de la NASA de que idease un modo de detectar vida en Marte. Lovelock inmediatamente se puso a trabajar sobre como se podría detectar desde el espacio exterior si había vida en la tierra. Lo primero que le llamó la atención fue la composición de la atmósfera terrestre, ya que ésta no se hallaba en equilibrio químico, sino que para poder mantener esa composición debería existir un factor externo que desequilibrase el sistema y lo alejase del equilibrio, manteniéndolo en su composición actual. Ese factor desequilibrante era la Vida. Por contraparte, la atmósfera marciana se halla en equilibrio químico, no existe ningún impulso que lo aleje del equilibrio, con lo cual dedujo acertadamente que la existencia de vida en Marte era imposible, por lo menos a escala planetaria.
Lovelock fue colaborador de la microbióloga Lynn Margulis, y para esta bióloga la idea básica es la de cooperación en lugar de competencia, las especies cooperan entre sí para lograr evolucionar, en lugar de competir entre sí y eliminarse en la lucha por la vida. Margulis lleva la idea de cooperación, de sinergia, un poco más allá. Para ella el individuo aislado de su entorno es una abstracción, una mera categoría mental que hemos inventado nosotros. Y precisamente la tendencia de la naturaleza es precisamente a evolucionar trascendiendo todas las categorías. Margulis señala que para poder superar la crisis ambiental, ecológica y social que nos amenaza hemos de descubrir formas de cooperación y de acoplamiento social totalmente nuevas. De nuevo se busca una unidad global que antes sólo aparecía en las religiones orientales. Es la idea básica de la sinergia la que aparece de nuevo.

4. Las dimensiones fractales. La paradoja de la longitud y la continuidad
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En un artículo ya clásico, Benoit Mandelbrott, el genial matemático descubridor de los fractales, se pregunta ¿cuánto mide la costa de Bretaña? Es una pregunta bastante simple, bastaría con consultar un mapa, colocar un hilo alrededor de la costa, siguiendo el trazo de la isla, y con medir el trozo de hilo y aplicar la escala del mapa ya lo tenemos. Fácil, ¿no? Bien, si cambiamos a un mapa con una escala menor, de 1:50.000 a 1:10.000, es lógico pensar que ahora el trozo de hilo recogerá más detalles, y la longitud total medida será mayor. Podríamos seguir reduciendo la escala del mapa, y los resultados medidos cada vez serían más elevados. Incluso, si fuésemos ricos y ociosos, podríamos encargar el trabajo a un topógrafo, y decirle el margen de escala que debe tomar en su labor, por ejemplo, de 200 metros, de 100 metros, etc. Conforme menor sea el margen de error que le permitamos, la longitud medida será mayor, ya que se tomarán en cuenta cada vez más recovecos y promontorios. Finalmente, si tomase en cuenta todas las piedras, las rugosidades de las piedras, el perímetro de cada grano de arena, la longitud de las moléculas y las estructuras cristalinas de los minerales, cada distancia interatómica, etc., se hace obvio que el resultado de la medición será infinito.
¿Dónde está el fallo?, se preguntará el lector. El problema es que no hay fallo. La distancia entre dos puntos, si la queremos medir con una precisión cada vez mayor, aumentará cada vez más, hasta que sea infinita. Fíjense en que el resultado es válido no sólo para la costa de Bretaña, sino para cualquier isla, cualquier frontera entre dos países, cualquier distancia topográficamente medida. Además, sacamos como consecuencia que si queremos medir algo siguiendo un número finito de pasos, el resultado obtenido dependerá del observador, ya que éste decide donde quiere detener su recogida de datos, así como el patrón a utilizar. Esta es una conclusión muy parecida a la descrita en mecánica cuántica, donde el observador y lo observado forman una trama cuántica inseparable, en la que ambos están integrados en una realidad macroscópica global. Así, nuestro punto de vista se hace ilusorio, ya que depende de la realidad global en la que nos integramos. Lo pequeño influye sobre lo grande, y viceversa. Si bien es cierto que para tratar de cuantificar superficies y fronteras como las anteriores se ha recurrido a la dimensión fractal, ello no es más que un patrón de orden que elegimos para tratar de explicar algo totalmente extraño a nuestros sentidos y nuestra percepción cotidiana.
Quizás el gran problema está en que usamos conceptos abstractos, tales como punto, línea, distancia, etc., que están totalmente simplificados, no tienen realidad en sí. Son simples patrones mentales que nos inculcaron a través de la educación, y que seguimos usándolos, muy a menudo sin preguntarnos qué son realmente. Por ello caemos en paradojas como las anteriores, porque la mente creadora de ideas abstractas en sí es paradójica. Es paradójica la idea de la longitud entre dos puntos, porque está basada en la noción de continuidad, algo que es un postulado aceptado pero no probado, y que cuando se lleva a sus últimas consecuencias produce paradojas.
Hace falta entonces un nuevo enfoque geométrico, y ese nuevo enfoque lo aportan los fractales. Para medir los fractales se utiliza un generador y un módulo de repetición, y como consecuencia el concepto de dimensión se rompe, aparecen números fraccionarios para medir dimensiones de objetos fractales, cuando lo habitual en la geometría euclídea era el uso de números enteros, 1 para la línea, 2 para el plano, 3 para el espacio, y números más grandes para dimensiones superiores que no podemos visualizar pero que podemos realizar cálculos con ellas. Así, este simple enfoque se rompe cuando se nos dice que, la longitud de la costa de Bretaña es de 1,26, que es superior a una línea pero inferior a un plano. De ahí el nombre de fractales. Lo irregular, lo fragmentado, lo caótico, toma el poder. Sin embargo, debido a que nacen de un módulo que se repite infinidad de veces, están sujetos al concepto de autosimilitud.

5. Autosimilitud. El número de oro.

La principal característica de los fractales es la autosimilitud, cada parte de un fractal refleja la estructura global en la que encaja, y al revés, la estructura global del sistema se repite en cada una de sus partes, por diminuta que sea. Esto, a primera vista, parece una locura. Y sin embargo así sucede. Si observamos la curva de la matemática sueca Von Koch, que surge cuando extraemos de los lados de un triángulo su parte central y la sustituimos por otros dos lados formando un nuevo triángulo, y así lo repetimos infinidad de veces, vemos que si el proceso se repite hasta el infinito tenemos una estructura autosimilar en todas sus partes. Debemos recordar que esta figura la recreó Von Koch en 1904, así que la historia de los fractales viene de lejos. Esta curva tiene dimensión fraccional, concretamente su valor es de 1.2619, entre una línea y un plano. Cada parte de la misma es igual al todo, y viceversa. Podemos pensar que un patrón ha ordenado todo el sistema haciéndolo repetir en lo pequeño y en lo grande la misma forma. Es la misma idea que aparece en la sinergia. Todo ello le otorga unas propiedades muy curiosas. Por ejemplo, la longitud de la curva es infinita, ya que en cada paso la longitud sube a 4/3 de la inicial. Sin embargo, el área encerrada por la curva es sólo de 9/7 veces la del triángulo del comienzo. Al imponer la idea de autosimilitud y de invarianza por cambio de escala aparece estas aparentes contradicciones, ya que están basadas en ideas que en el fondo no son naturales, como la línea, el plano, curvas contínuas, etc.
Las ideas de autosimilitud y de invarianza por cambio de escala no son nuevas. Aparecen en los escritos de algunos filósofos al referirse a la formación del universo. Veamos el siguiente pasaje del Timeo de Platón.
[…]Pero no es posible unir bien dos elementos aislados sin un tercero, ya que es necesario un vínculo en el medio que los una. El vínculo más bello es aquél que puede lograr que él mismo y los elementos por él vinculados alcancen el mayor grado posible de unidad. La proporción es la que por naturaleza realiza esto de la manera más perfecta. En efecto, cuando de tres números cualesquiera, sean enteros o cuadrados, el término medio es tal que la relación que tiene el primer extremo con él, la tiene él con el segundo y, a la inversa, la que tiene el segundo extremo con el término medio, la tiene éste con el primero; entonces, puesto que el medio se ha convertido en principio y fin, y el principio y fin, en medio, sucederá necesariamente que así todos son lo mismo y, al convertirse en idénticos unos a otros, todos serán uno. (Páginas 168 y 169 del Timeo de Platón en la edición de Editorial Gredos de 2000).
Es posible que el lector haya reconocido la proporción áurea o el número de oro, proporción que por su belleza y simplicidad ha sido usada como patrón en las artes plásticas y que además aparece en la naturaleza, desde la espiral de la concha del Nautilus hasta el apilamiento de pétalos en las flores siguiendo la sucesión de Fibonacci, cuyo cociente entre dos términos sucesivos tiende al número de oro.
Así pues, el número de oro es el padre del concepto de autosimilitud, que es la principal característica de los fractales. La filosofía y las matemáticas se dan la mano. La ciencia tradicional y la nueva ciencia caminan juntas, lo pequeño y lo grande se relacionan por sinergia (trabajo en común) y por autosemejanza (fractales).

6. Fractales en la naturaleza.

Los fractales no dejarían de ser una simple curiosidad matemática si no fuese porque las formas que usa la naturaleza para sus cuerpos son invariantes por cambio de escala. El caso típico es la ramificación de un árbol; del tronco a las ramas mayores y siguiendo a las menores y llegando a las hojas se repite el mismo tipo de esquema. Lo mismo sucede en los ríos, donde el río principal y sus afluentes repiten el mismo esquema, conforme vamos remontando y siguiendo el cauce y sus ramificaciones, etc.  Veamos algunos ejemplos, que una imagen vale más que mil palabras.
Otro caso lo encontramos en el perfil de una montaña. Tradicionalmente los topógrafos sabían que el perfil general de una cordillera se repetía en sus partes más pequeñas, hasta llegar a los accidentes del terreno. Es lógico suponer que si las fuerzas de la erosión actúan modelando el terreno a gran escala, la misma forma se repita a escala más pequeña, ya que siguen actuando las mismas fuerzas.
El ejemplo de fractal natural más fácil de observar lo encontramos en las nubes; una observación atenta de las mismas refleja el mismo esquema tanto en lo grande como en lo pequeño. La misma forma se repite un número indefinido de veces. De nuevo debemos esperar que sea así, ya que están sometidas a los mismos fenómenos atmosféricos, y deben reflejar esa influencia en todos sus detalles.
Para finalizar, habría que hacer hincapié en la idea de que tanto la sinergia como los fractales son dos aspectos de la misma idea. Esa idea actúa como un patrón sobre la naturaleza informe, organizándola y dejando su huella en todos los lugares. ¿Hay algo más hermoso que poder reconocer el universo en un grano de arena?

VIDA Y MUERTE EN EGIPTO

 Egipto se mantiene ante nosotros como un gran enigma, algo que no podemos entender. Tenemos que buscar, entonces, no solamente con nuestra mente racional, sino también en otras vías, el motivo de su extensa continuidad como Civilización.
Egipto, durante milenios, ha sido el símbolo de lo secreto. Su mismo nombre no es de origen egipcio, sino griego: Aigyptos, “lo secreto”, “lo escondido”. Sus habitantes no le llamaban Egipto, sino Khum o Kem: “el Rojo”, “el ígneo”.

DESPUES DE ALGUN TIEMPO...

“Después de algún tiempo aprenderás la diferencia entre dar la mano y socorrer a un alma, y aprenderás que amar no significa apoyarse, y que compañía no siempre significa seguridad.

Comenzarás a aprender que los besos no son contratos, ni regalos, ni promesas...

Comenzarás a aceptar tus derrotas con la cabeza erguida y la mirada al frente, con la gracia de un niño y no con la tristeza de un adulto.

Y aprenderás a construir hoy todos tus caminos, porque el terreno de mañana es incierto para los proyectos y el futuro tiene la costumbre de caer en el vacío.

Después de un tiempo aprenderás que el sol quema si te expones demasiado...

Aceptarás incluso que las personas buenas podrían herirte alguna vez y necesitarás perdonarlas...

Aprenderás que hablar puede aliviar los dolores del alma....

Descubrirás que lleva años construir confianza y apenas unos segundos para destruirla y que tu también podrás hacer cosas de las que te arrepentirás el resto de la vida.

Aprenderás que las verdaderas amistades continúan creciendo a pesar de las distancias. Y que no importa qué es lo que tienes, sino a quién tienes en la vida. Y que los buenos amigos son la familia que nos permitimos elegir.

Aprenderás que no tenemos que cambiar de amigos, si estamos dispuestos a aceptar que los amigos cambian.

Te darás cuenta que puedes pasar buenos momentos con tu mejor amigo haciendo cualquier cosa o simplemente nada, sólo por el placer de disfrutar su compañía…

Descubrirás que muchas veces tomas a la ligera a las personas que más te importan y por eso siempre debemos decir a esas personas que las amamos, porque nunca estaremos seguros de cuándo será la última vez que las veamos.

Aprenderás que las circunstancias y el ambiente que nos rodea tienen influencia sobre nosotros, pero nosotros somos los únicos responsables de lo que hacemos.

Comenzarás a aprender que no nos debemos comparar con los demás, salvo cuando queramos imitarlos para mejorar.

Descubrirás que se lleva mucho tiempo para llegar a ser la persona que quieres ser, y que el tiempo es corto.

Aprenderás que no importa a dónde llegaste, sino a dónde te diriges y si no lo sabes, cualquier lugar sirve...

Aprenderás que si no controlas tus actos, ellos te controlarán y que ser flexible no significa ser débil o no tener personalidad, porque no importa cuán delicada y frágil sea una situación: siempre existen dos lados.

Aprenderás que héroes son las personas que hicieron lo que era necesario, enfrentando las consecuencias...

Aprenderás que la paciencia requiere mucha práctica.

Descubrirás que algunas veces, la persona que esperas que te patee cuando te caes, tal vez sea una de las pocas que te ayuden a levantarte.

Madurar tiene más que ver con lo que has aprendido de las experiencias, que con los años vividos.

Aprenderás que hay mucho más de tus padres en ti de lo que supones.

Aprenderás que nunca se debe decir a un niño que sus sueños son tonterías, porque pocas cosas son tan humillantes y sería una tragedia si lo creyese porque le estarás quitando la esperanza.

Aprenderás que cuando sientes rabia, tienes derecho a tenerla, pero eso no te da el derecho a ser cruel…

Descubrirás que sólo porque alguien no te ama de la forma que quieres, no significa que no te ame con todo lo que puede, porque hay personas que nos aman, pero que no saben cómo demostrarlo...

No siempre es suficiente ser perdonado por alguien, algunas veces tendrás que aprender a perdonarte a ti mismo…

Aprenderás que con la misma severidad con que juzgas, también serás juzgado y en algún momento condenado…

Aprenderás que no importa en cuántos pedazos tu corazón se partió, el mundo no se detiene para que lo arregles.

Aprenderás que el tiempo no es algo que pueda volver hacia atrás, por lo tanto, debes cultivar tu propio jardín y decorar tu alma, en vez de esperar que alguien te traiga flores.

Entonces y sólo entonces sabrás realmente lo que puedes soportar; que eres fuerte y que podrás ir mucho más lejos de lo que pensabas cuando creías que no se podía más.

¡¡¡Es que realmente la vida vale cuando tienes el valor de enfrentarla!!!”

William Shakespeare

Sencillos consejos de los estoicos para ser feliz


Según Sir Ray Avery, tu vida “tiene 30,000 días y el reloj está corriendo”. Esta es una forma precisa de decir que nuestra vida es limitada: la historia de la filosofía ha sido, desde cierta perspectiva, un aprendizaje para la muerte; pero si filosofía es el amor a la sabiduría, según @nereisima, una etimología lúdica de esta palabra podría ser “la sabiduría del amor”.

ESTOICISMO

  Hace ya muchos años asistí a la proyección de una super-producción cinematográfico llamada “La caída del Imperio Romano”.

Aunque por razones que desconocemos, en la filmación de marras se hace aparecer a Timócrates como un converso cristiano, históricamente sabemos que era un estoico, un filósofo que asesoraba a Marco Aurelio de la misma manera que el filósofo Séneca asesoró, mientras pudo, al Emperador Nerón.

Dado su peso histórico en ese momento tan crucial para Occidente, es interesante tener una idea sencilla pero firme de quiénes eran estos estoicos y qué podemos extraer de sus enseñanzas.

La fundación de esta Escuela de Filosofía, hijo de un mercader, que leyó las obras de los filósofos socráticos y grandemente atraído por estas disciplinas, oyó cuidadosamente las enseñanzas de los Cínicos. Sintiendo repugnancia por ciertas desviaciones intelectualistas en que habían caído los Cínicos, decidió expresar sus propios pensamientos en las galerías del mercado y más exactamente en la puerta o “Estoa”; de allí vendría la denominación de “Estoicos” con que se les conoció más tarde.

Zenón logró tanto éxito que poderosos reyes de su época, como Antígono y Ptolomeo Filadelfia, lo reclamaron como asesor en asuntos de Estado, pero éste rechazó esas honrosas oportunidades.

Tan singular personaje desarrolló una Filosofía basada en la búsqueda directa de la Realidad, pero no una Realidad tan sólo óntica y metafísica, sino una Realidad que se refleja y anida en todas las cosas y que da a luz la Fuerza, el Movimiento y la Naturaleza toda. Dios era denominado como "El Alma del Mundo" y en El estarían inmanentes todas las cosas.

Para los estoicos el Hombre es fundamentalmente un Individuo que tan sólo madurando se convierte en verdadero Ciudadano. Esto fuerza a entender al Hombre como a toda la Humanidad, más allá de todas las fronteras y acondicionamientos. El Hombre de los estoicos es fundamentalmente libre, pero con una Libertad Natural que no es amiga sino enemiga de las esclavizadoras pasiones.

La filosofía estoica divide las cosas en aquellas que dependen de nosotros y aquellas que no dependen de nosotros. Las que dependen de nosotros pueden ser las opiniones, los movimientos, las reacciones, el valor, la dignidad, el desarrollo de la inteligencia y de las virtudes, el ejercicio de la voluntad. Las que no dependen de nosotros son los cuerpos, los bienes, las dignidades, el entorno, la Naturaleza, el Destino. Los obstáculos serios que encontramos en la vida devendrían en buena parte de no hacer una real diferenciación entre las cosas y no atinar a manejarlas con justicia y justeza. Si cada uno tomase de la vida tan sólo lo que le pertenece, y considerase extraño a él lo que de él no depende, muchas situaciones angustiosas se superarían fácilmente.

Decía el famoso estoico Epícteto: "Aunque yo soy cojo, constituye esta falta un obstáculo para mi cuerpo, que no depende de mi, pero no para mi voluntad".

La voluntad libre y pura, de acuerdo con la Naturaleza, es para el Estoicismo, el "principio fecundo" de toda Moral. Los estoicos insisten en que la Moral no debe ser abstractamente intelectualizada, sino una forma de vivencia cotidiana. El sabio es el que puede comprender y marchar al ritmo de "Aquello que todo lo produce". No niega la realidad del objeto, sino que se apoya en él para realizar su Ser. Si el sabio llega a este estado, deja de ser "esclavo" y se convierte en "libre". Pero debe entender la "necesidad de las cosas"; doctrina de la "necesidad" de la marcha del Universo, que por otra parte sostienen las Escuelas de Misterios de la antigüedad y los verdaderos esoteristas de todos los tiempos. El Tiempo marcha y nos somete a sus ciclos; pero el Tiempo es necesario para la purificación y la conciencia de la propia inmortalidad natural, sin obligatoriedad de creer adquirirla a través del sometimiento a ninguna forma de Fe, Religión o Secta.

La "razón del sabio" es para el Estoicismo, el conciliar amablemente y sin desplantes la propia libertad con la obediencia a la Ley Natural. Siendo la razón patrimonio de todos los hombres, aunque expresada en diferentes grados de actualización, la Humanidad está formada por todos los hombres y mujeres sin excepción. De allí que se rechace todo egoísmo y se recomienden las acciones generosas, que beneficien a todos. Al respecto decía Cicerón: "Charitas generis humani... Civis suum totius mundi". Este pensamiento recoge el cosmopolitismo de los estoicos. Así, las Normas Morales, dejarían de ser humanas para convertirse en universales; el Estoicismo recomienda referirse siempre a la "Obra entera" y a la Vida que une al Todo. Así, la virtud es en sí misma, y no un mero medio para lograr cosas, en éste o en otro mundo. (Este concepto está muy por encima, obviamente, al actualmente sostenido por el capitalismo y el marxismo).

El Estoicismo proclama algo que mucho antes había sido escrito en el Mahabharata hindú, en aquel trozo que es su corazón, el Bhagavad Gita: la obra se debe hacer rectamente, por ética y estética espiritual, y no por lo que nuestra obra nos recompense. Es de "comerciantes", en el peor sentido de este concepto, el actuar de manera interesada.

 

EL MARAVILLOSO ARTE DE SER UNO MISMO

"Si vas por un camino construido cada día con tus propias manos, llegarás al lugar donde debes estar” (antigua máxima egipcia).

En la constante ansiedad de sabiduría que llena la vida de los que no temen llamarse filósofos, ocupa un lugar destacado la búsqueda y encuentro del propio ser interior. Esta actitud, que muchas veces puede llevar a un egoísmo incontrolado si no está regida por una sana vocación moral, es el reflejo de la búsqueda y descubrimiento de las grandes leyes del universo. Después de todo, aquel aforismo hermético que nos señala que “Así es arriba como es abajo” no deja de tener validez a pesar de los siglos transcurridos.

Queda a la filosofía, pues, la búsqueda y el encuentro de esas verdades que ayudan a armar el complejo cuadro de la existencia. Y, gracias a ese espíritu de investigación, suelen aparecer ante nosotros pequeñas o grandes inspiraciones de la mano de una máxima olvidada, de un consejo de los viejos sabios que se enterró junto a las tumbas de los que vivieron a la luz de esos sabios. Pero nada importa cuando la luz de nuestro presente vuelve a revivir profundas enseñanzas. Ese es el caso del epígrafe que encabeza este escrito. Breve, conciso y contundente, tanto como para obligarnos a detener la marcha alocada de la mente y hurgar, palabra a palabra, el contenido de esas claves sencillas que pertenecen al maravilloso arte de ser uno mismo.

Ser uno mismo ha quedado reducido a unas meras formalidades que afectan a la buena vida y conservación del cuerpo, y naturalmente, a la satisfacción de una psiquis desordenada en conjugación con unas ideas no menos confusas. Ser uno mismo es apenas dejarse llevar, dejarse empujar por la existencia, no obedecer a nada ni a nadie, ni siquiera a uno mismo, porque ese “uno mismo” todavía no ha hecho verdadero acto de presencia en la conciencia.

Pero es imposible evadir el encuentro con el yo. Algunos pierden sus horas atrapados por el miedo a la muerte, a lo desconocido, a los poco creídos castigos del más allá y, sin embargo, tan temidos en los recovecos más ocultos del hombre. El verdadero peligro está, aunque no se vea así, en el desconocimiento de uno mismo, en la falta de realidad de uno mismo, en la carencia de apoyo en algo que no depende del mundo exterior, en la falla de ese eje que está en cada ser humano, si bien con poca consistencia todavía como para mantenerse erguido y elevar la conciencia sobre el pedestal de la seguridad, de la confianza que proporciona la sabiduría.

CONSTRUIR CAMINOS

Es una etapa fundamental en este arte del que hablamos. No se puede llegar a ninguna parte, ni siquiera a sí mismo, sin construir caminos. Pero ¿los construimos verdaderamente?

La mayoría de las veces ni siquiera miramos por dónde caminamos. Seguimos una corriente humana, masas que se desplazan por senderos trillados, por movimientos cambiantes de opinión que determinan giros bruscos e incomprensibles en la dirección de nuestros pasos. Pero allí van todos y allí vamos nosotros también. Arrastramos los pies por sendas repletas de desperdicios: el basural de lo que cada uno aporta a medida que camina o en la medida en que se detiene sin atreverse a avanzar. Tropezamos, no con dificultades, sino con los escollos que vamos formando nosotros mismos.

Es difícil construir. Pero, a veces, construir es sencillamente limpiar viejos caminos que han quedado olvidados, rutas que sirvieron durante siglos para llegar a la meta, hoy cubiertas de malezas y piedras, pero sin duda mucho más limpias que las otras donde se amontonan los que no saben hacia dónde van. El hombre humilde que limpia, que quita altos pastos y recoloca las piedras en los bordes, abre caminos, construye caminos, porque los devuelve a la vida.
Y si los hay más valientes, a estos les corresponde el abrir nuevos rumbos. Los valientes deben ser además hábiles conocedores porque es imposible construir un camino si no se tiene muy claro el punto de partida, el punto de llegada y las desviaciones o excavaciones en la roca que habrá que practicar para no perder la meta.

Curiosamente, los que saben construir, los que saben desde dónde vienen y hacia dónde van, no son siempre los más escuchados ni los más seguidos. Sus caminos son calificados de utopías en el mejor de los casos; lo más corriente es considerarlos equivocados, tanto como sus propios constructores. No se deja ni siquiera el consuelo de la buena voluntad para la obra del constructor: los borregos que marchan sin ver ni oír necesitan pensar que las demás opciones son equivocadas y malignamente diseñadas para confundir a la humanidad. ¡Cómo no ha de ser así si quienes juzgan son los más confundidos, cuando no los artífices del elogio a la confusión!

DÍA A DÍA

La construcción no es obra de un día. El tiempo, en este como en otros casos, se convierte en la gran prueba. Hay que tener suficiente paciencia como para saber mantener el entusiasmo día a día sin perder de vista en ningún momento lo que se pretende alcanzar, por lejos que quede. Lo que importa no es tanto el tiempo como el objetivo. Y misteriosamente, cuando la mente enfoca el objetivo con claridad, el tiempo se acorta…


La efectividad del construir está dada por la continuidad. Continuar no es convertirse en autómata ni en esclavo de las propias obras. Al contrario, lo que hace falta es una continuidad consciente, donde se suman los logros como si fueran piedras milagrosas que terminan por forjar el palacio más maravilloso que pueda concebirse. Hace falta entusiasmo en la continuidad y para ello hay que volcarse íntegramente en la tarea que nos ocupa; trabaja el cuerpo unido a un sentimiento de satisfacción y a la idea del progreso. Entonces, el camino crece, se abre paso día a día, crece por fuera y crece por dentro, abre terreno en el mundo y abre espacios desconocidos en el alma.

El difícil arte de ser uno mismo exige la renovación constante de las energías puestas en juego. Todos tenemos un cupo de energía que, si lo agotamos en los primeros intentos, se desvanece y nos deja la sensación de vacío y desconcierto. La energía, como todas las fuerzas del universo, se gasta y se renueva dentro de su mismo ciclo. La energía que se pone en acción conscientemente genera de manera automática nuevas fuentes energéticas que nos servirán para conti¬nuar mañana, y mañana, como si fuéramos cada vez más poderosos.

Vivir día a día equivale a vivir una vida plena, a aprovechar incluso cada hora de cada día, alargando las posibilidades de experiencias y de acciones, de acertar, de equivocarse y de corregir. Tal es el sino del constructor.

LAS PROPIAS MANOS

El falso criterio de comodidad que han ido ganando los esquemas mentales actuales ha desvalorizado al máximo el trabajo personal, el trabajo que se efectúa con las propias manos. La inteligencia se ha vuelto apenas habilidad para valerse de los demás; hacer que se muevan otras manos y que a nosotros nos quede el disfrute de lo que otros han trabajado. El que tal consigue es el más listo, pero el más infeliz. Si alguna vez desaparecieran las manos ajenas, se vería imposibilitado de seguir adelante. La falta de práctica y de confianza en sí mismo lo volverían inútil tanto para construir como para seguir los caminos trillados, pues se sentiría mutilado hasta para mover sus pies.
Las propias manos son apenas un símbolo que surge de la más noble de nuestras herramientas. El que sabe usar sus manos para algún trabajo útil sabe también canalizar sus emociones y dirigir su mente; sabe usar su voluntad y sabe abrirse paso en medio de dificultades que a otros les parecerían insalvables.

Lo que se hace con las manos y con la conciencia tiene “ángel”, tiene alma. Las manos solas, solo mueven materia y el camino del que hablamos no es exclusivamente material.

Es imprescindible devolver el valor al trabajo personal. No imaginarlo como una acción estrictamente creativa. Lo personal es también repetir con exactitud aquello que nos han enseñado.
Los grandes maestros enseñan, muestran caminos, ofrecen perspectivas, pero no pueden hacer el trabajo por nosotros. Es decir, sí pueden, pero no lo hacen, porque en ese caso el éxito sería de ellos, de quienes de todas maneras ya han avanzado varios peldaños por delante de nosotros. ¿Y qué sería de nosotros, siempre supeditados a que los demás cumplan lo que nos corresponde a nosotros? ¿Qué clase de constructores seríamos si no nos atreviéramos a levantar una simple piedra?

LLEGAR AL LUGAR EN QUE DEBEMOS ESTAR

Repetimos una vez más: no es un lugar materialmente señalado en el mundo, no es un puesto ni un cargo de prestigio, no es la situación que aplaude el vulgo. Hay otros lugares que están dentro de nosotros mismos, de acceso muchas veces ignorado, pero lugares que, una vez conquistados, dan la posibilidad de llegar a todas las cimas, a todos los confines.

¿Dónde debemos estar? Esta pregunta está íntimamente relacionada con el camino que se abre paso en el interior del hombre, con el arte de ser uno mismo. No siempre coincide el lugar donde debemos estar con aquel otro en que nos gustaría estar. Nuestros gustos están sometidos a muchas presiones psicológicas y raramente tomamos en cuenta si ese gusto es nuestro o es una orden manipulada que viene desde afuera.

Debemos estar allí donde podamos encontramos a nosotros mismos. Allí donde nuestra suma de causas y efectos ha señalado un punto claro y justo, tanto como para tomar conciencia de nues-tra realidad, como para poder continuar avanzando en el camino.

Olvidemos la idea de “estar” como un gesto estático. Solo se quedan en el “estar” los que dan cabida a la inercia y la apatía, los que son fáciles presas de la desesperación, los que siguen el juego de las corrupciones de moda, los que caen en la irritación y en la violencia, los que sin darse cuenta se van destruyendo a sí mismos por falta de discernimiento. Estos “están”; no se mueven o lo hacen al paso lento de la abigarrada multitud que sigue a sus escondidos amos.

La otra forma de “estar” que proponemos es activa porque se trata de vivir plenamente y a conciencia, de estar cada minuto presente y estarlo en cada acción que realizamos. Así, en la medida en que se está, se adelanta en la construcción y en el recorrido del camino. No faltan enseñanzas para hacer de esta propuesta una realidad. Cuando aprendemos a encender la luz de nuestro ser interior, empezamos a convertimos en maestros de ese arte de llegar a ser.

Más aún: aprendemos que ese “llegar” también se vuelve relativo porque resulta imposible hablar de estados definitivos en el hombre, en cuanto el hombre vive en un constante espíritu de perfeccionamiento. Llegar es un alto en el camino, es un punto que nos hemos señalado para reconocer los pasos que hemos dado y para calibrar aquellos que nos quedan por delante. Llegar es un respiro para volver a empezar.

En verdad, el camino que nos toca construir es eterno y nos pide una acción constante, pues la meta se aleja y se eleva, en la medida en que la vamos alcanzando.

¿Dónde estar, entonces? En el camino, activos y despiertos. Ese es nuestro sitio, es el punto donde por fin nos encontramos a nosotros mismos y desde el cual podemos continuar con cuantas empresas nos depara el destino. Lo importante es haber encontra¬do el sendero, y haberlo encontrado en base al propio esfuerzo, con las propias manos, día a día. Lo demás es lo propio del sendero, lo propio del hombre, lo propio de la meta, que ya era y existía mucho antes de que nosotros nos la hubiésemos propuesto.

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CURIOSIDADES DE LOS FILÓSOFOS

Demócrito de Abdera (c 460-c 370 a. C.) fue un filósofo griego quien, como tantos otros, descubrió el placer de pensar: "es divino pensar siempre sobre algo hermoso y sobre algo nuevo". También descubrió la importancia relativa de las cosas: "la felicidad no radica en la fortaleza o en el dinero; yace en la rectitud y en la amplitud de miras". Se dice que tomaba siempre las cosas a broma, resaltando el lado positivo que estas tuvieran, y que se reía de todo, en particular de las locuras de los hombres.  demócrito de abdera

El humanista holandés Erasmo de Rotterdam (Rotterdam c 1469-Basilea 1536) alude a esta característica de Demócrito en su obra "Elogio de la locura" (1511, capítulo XLVIII). Se puede asegurar, por su filosofía y por los datos existentes, que Demócrito fue una persona feliz, porque aprendió a controlar su conciencia. Sus pensamientos estaban motivados por el disfrute de pensar y no por lo material que pudiera conseguir. Sus paisanos abderitanos, al verlo pensar tanto, creyeron que estaba enfermo y llamaron al gran médico Hipócrates (c 460-c 377 a. C.) para que descubriera su enfermedad. Tras observarlo y hablar con él, el médico concluyó que si le pasaba algo es que estaba demasiado cuerdo.

Zenón de Citio 

Zenón de Citio (aprox. 335-264 a. C.), mercader de origen fenicio, leyó por azar en Atenas las "Memorables de Sócrates" de Jenofonte (filósofo y escritor griego, aprox. 430-355 a. C., discípulo de Sócrates) y a partir de esa lectura se inclinó a la filosofía, fundando la escuela estoica, cuyo nombre viene de que solían reunirse en un pórtico (en griego, stoa) pintado, por cierto, por Polignoto. Los estoicos colocan el bien supremo en el esfuerzo por alcanzar la virtud y controlar los sentimientos. También cultivaron la lógica y la construcción de paradojas para confundir al adversario (como la de Eubulido: "Un hombre dice que miente, ¿es falso o cierto lo que dice?"). Según la tradición, Zenón de Citio se suicidó al llegar a la vejez, de acuerdo con su principio de que el sabio debe desprenderse voluntariamente de la vida cuando la senilidad le prive de los bienes supremos del conocimiento y del autodominio.

Diógenes de Sinope El filósofo griego Diógenes de Sinope, el cínico (Sinope 404 a. C.-323 a. C.) fue el discípulo más célebre de Antístenes, fundador de la escuela cínica. Su filosofía se basa en la afirmación de que el sabio debe tender a librarse de los deseos y reducir al mínimo sus necesidades. Por ello, caminaba siempre descalzo, vestía una única capa y dormía en un tonel o en los pórticos de los templos. Cierto día, Alejandro Magno (Macedonia 356 a. C.-Babilonia 323 a. C.), admirando su forma de vida, le preguntó si deseaba algo que él pudiera concederle. Diógenes le contestó: "Sí, que te apartes y no me quites el sol". En otra ocasión vio a un niño que bebía agua con las manos y dijo: "Este muchacho me ha enseñado que todavía tengo cosas superfluas" y entonces, tiró la escudilla que usaba para beber. Durante una lección de Zenón de Elea en la que negaba el movimiento, Diógenes se levantó y se puso a caminar. Profesaba un desprecio tan grande por ciertas características de lo humano que en una ocasión apareció en pleno día con una linterna por las calles de Atenas diciendo: "Busco un hombre". Los atenienses se burlaban de él, pero también le temían y respetaban.

LAS CUATRO CARAS DE LA PIRÁMIDE

Una vieja enseñanza egipcia utilizaba la pirámide como modelo para llegar a la cúspide de la evolución. Si la pirámide se observa desde su base, ofrece cuatro caras evidentemente distintas que parten hacia arriba; son como caminos diversos que aparentemente llevan a fines diversos también. Sin embargo, si iniciásemos el ascenso por alguna de sus caras, veríamos con gran sorpresa que disminuye la separación entre vertiente y vertiente, y que, contrariamente a lo que parecía desde abajo, todas las caras desembocan en un mismo vértice superior. De este modo, los sabios egipcios mostraban las posibilidades humanas de llegar a la misma Verdad Esencial a través de distintas vías, según las naturalezas humanas. Se mencionaban cuatro vías fundamentales, en las cuales cabían todas las actividades posibles para el hombre: la Religión, la Ciencia, el Arte y el Poder.

La vía de la Religión ha de ser una forma efectiva de unión del hombre consigo mismo, con los demás hombres y con Dios. Se realiza a través de la Mística, el acto espiritual que pone en contacto con los Misterios o, como lo define nuestro Fundador Jorge Angel Livraga, todo acto hecho con buena voluntad y eficacia.

La vía de la Ciencia ha de eliminar en principio todos los tabúes típicos de las modas temporales, y no ha de negar rotundamente aquello que no sabe o no ha podido comprobar. Antes bien, ha de experimentar con un espíritu abierto, siguiendo con ello un camino de acercamiento progresivo a la Verdad. La Ciencia no crea lo que descubre, sino que descubre una vez más las eternas Leyes de la Naturaleza. No ha de destruir, sino al contrario, buscar los medios para favorecer la construcción de un mundo mejor.

La vía del Arte se ha de fundamentar no sólo en las emociones burdas y ni siquiera en los sentimientos, sino que ha de desarrollar la intuición de los Arquetipos, de las Ideas Primeras que, en su perfección, incluyen por lógica la Belleza. El Arte se ha de caracterizar por su contenido trascendente que en lugar de volcar al hombre hacia lo vulgar y cotidiano, le ayude a remontarse hacia lo Bello en sí.

La vía del Poder o la Política es la ciencia y el arte de plasmar una Civilización. Y entendemos por Civilización, un molde - en la tierra - de convivencia humana que sirva como apoyo a la Ley de Evolución. Así, es imposible concebir una Civilización que no lleve a la Evolución. Se trata de formar al individuo de tal manera que ya no se satisfaga con la simple vida de intercambio de la sociedad, sino que aspire a un Estado orgánico donde todas las potencialidades pueden ser armónicamente desarrolladas. Se trata de pasar de la débil conciencia del sueño a la claridad de visión de la vigilia; se trata de transitar desde las formas anárquicas e indefinidas hasta el Orden Universal.

Nuestro mundo conoce bien poco de estas cuatro vías del modelo piramidal, aunque maneja sin embargo los conceptos correspondientes a cada una de ellas. Pero el manejo de estos conceptos es tan deficiente como para llegar a lo traumático; hay quienes prefieren "ni oír hablar" de ciencia, religión, política o arte, con tal de no reconocer que hay mucho dolor al respecto, pero poco conocimiento. Todo esto es producto del punto de vista rasante en que nos encontramos en relación a la pirámide; todas las discusiones se producen a nivel de la base. A medida que se asciende en la evolución, cambia la perspectiva, tanto de lo que está abajo como de lo que está arriba. Y ya desde la cúspide de la pirámide, se ve con claridad todo el camino recorrido y el sentido de cada uno de los pasos dados. Arriba se domina el panorama; arriba llegan los que han logrado la Sabiduría, los que superaron varios escalones en la marcha evolutiva.

 

FUENTE: http://www.acropolis.org.uy/Investiga_y_Comparte/Articulos/Filosofia/Las_cuatro_caras_de_la_piramide.php

DECLARACIÓN DE SANTIAGO DE CHILE EN FAVOR DE LA FILOSOFÍA

 

Nosotros, los participantes en la celebración internacional del Día Mundial de la Filosofía proclamado por la Conferencia General de la UNESCO en su 33ª sesión de octubre de 2005 y celebrado en Santiago de Chile, deseamos renovar los objetivos y los compromisos adquiridos en la Declaración de París a favor de la filosofía, proclamada hace diez años, a la luz de nuestros debates y de los ejes mayores de la estrategia intersectorial de la UNESCO para la filosofía, decidida por su Consejo Ejecutivo en su 171ª sesión  en 2005.
 
En consecuencia:
Señalamos que la filosofía se ocupa de los problemas universales que afectan a todos los hombres y mujeres por igual, acerca del sentido de la vida, del valor de los derechos humanos y del destino del planeta. Cada una de estas preocupaciones se hacen presente en nuestra historia y en las diversas formas en que organizamos nuestras comunidades.

Creemos que la reflexión y la crítica pueden y deben contribuir a la comprensión y a la orientación del quehacer humano en sociedades cada vez más tecnológicas y mediáticas.

Consideramos que la filosofía, en la práctica del diálogo y de la argumentación, no excluye del libre debate ninguna idea y se esfuerza por establecer definiciones precisas  de los conceptos utilizados a fin de comprobar la validez de los propios razonamientos y efectuar un examen riguroso de las razones de los otros. Esto permite a todas las personas aprender a pensar con independencia y comprender las perspectivas de los otros.

Hacemos hincapié en que la enseñanza de la filosofía estimula la apertura de la propia conciencia, la responsabilidad civil, el entendimiento, la tolerancia entre las personas y la paz entre los pueblos.

Insistimos en que la enseñanza de la filosofía, que es una forma de ejercicio profesional de la filosofía, y que consiste en promover la independencia de criterio, la reflexión crítica y la resistencia a todo modo de pensar que busque convertirse en hegemónico, constituye un valor imprescindible en la educación de cualquiera persona que debe prepararse para asumir responsabilidades ante los grandes desafíos que le presenta la actual interdependencia de las naciones, la complejidad creciente del mundo contemporáneo, en el plano ético, político y jurídico.
 
Confirmamos que el fomento del debate filosófico en la educación y en la vida cultural constituye un aporte a la formación de los ciudadanos al poner en ejercicio su capacidad de juicio, que es fundamental para consolidar  una visión democrática de la vida social.
 
Así pues, comprometiéndonos a hacer todo lo que podamos en nuestras instituciones y países respectivos para lograr estos objetivos,
Declaramos que:
 
1.- Todo individuo tiene derecho a dedicarse al libre estudio de la filosofía, bajo cualquier forma y en cualquier lugar del mundo.

2.- La filosofía, en tanto que libre actividad de indagación, no puede establecer juicios definitivos, pero en ningún caso debe aceptar que niegue la libertad ajena, afrente la dignidad humana o siembre la barbarie.
 
3.- La enseñanza de la filosofía debe mantenerse, defenderse y ampliarse en todo el sistema educativo formal donde ya existe, implantarse donde aún no existe, y reponerse allí donde ha sido dejada de lado por diferentes razones, sean éstas de carácter utilitario, tecnocrático o economicista. Ahí donde la filosofía se imparte, debe ser nombrada explícitamente con la palabra “filosofía” y debe estudiarse en unidades académicas autónomas.

4.- La enseñanza  de la filosofía debiera ser impartida por profesionales cualificados e instruidos específicamente para tal efecto y no estar supeditada a consideraciones económicas, técnicas, religiosas, políticas o ideológicas.
 
5.- Manteniendo su autonomía, la enseñanza de la filosofía debiera vincularse, en la medida de lo posible, a la formación académica y profesional en todos los campos del saber y de la actividad humana.
 
6.- A fin de impartir educación filosófica a adultos, se fomentará la distribución de libros accesibles por la lengua en que estén editados y por su precio de venta a un amplio público lector; la producción de programas de radio y televisión y de cintas audio y video; el uso de tecnologías audiovisuales e informativas con fines educativos; el fomento de debates de carácter intercultural y las iniciativas encaminadas a proporcionar conocimientos básicos sobre cuestiones y métodos filosóficos al mayor número posible de personas.
 
7.- Las instituciones superiores de enseñanza e investigación debieran cultivar y respaldar el conocimiento y la comprensión de la realidad propuesta por los planteamientos filosóficos en las diferentes culturas, con el fin de enriquecer las visiones de mundo que ellas proponen como morada para el hombre, y de evitar de que alguna de ellas se convierta en hegemónica.

8.-  Fomentar la creación de asociaciones de profesores y redes de intelectuales entre los filósofos y filósofas de diferentes regiones y continentes, con el fin de abrir la reflexión filosófica a los problemas de otras realidades socio-culturales, bajo el marco de los diálogos filosóficos Inter-regionales propuestos por la UNESCO.
 
Nosotros recomendamos firmemente a la UNESCO y a los gobiernos continuar su acción en favor de la filosofía, en cooperación con las instancias internacionales pertinentes, para difundir su estrategia a favor de ella, contribuyendo así a su ejercicio en todos los países; a continuar su acción en favor de la filosofía, en particular por medio de la celebración internacional de un Día Mundial y de la ampliación de los diálogos filosóficos entre las diferentes regiones del mundo, sobre la base de los aprendizajes del diálogo realizado entre Asia y la región árabe y del diálogo entre pensadores de África y América latina iniciada en Santiago de Chile, con ocasión de esta celebración internacional.

 

En la conmemoración del Día Mundial de la Filosofía

24 de noviembre de 2005